Nunca volveré a estar en el mismo lugar,
por más que mis anhelos me traicionen,
jamás regresaré a los errores cometidos,
ni podré remendarlos sin dañar.
Sólo me queda el hoy,
levantarme de la dura caída,
desempolvar codos y rodillas
y escribir solo el día a día.
Sé que las disculpas no borran heridas
y el perdón siempre resulta tardío,
pero reconozco cuando el puñal deslizo,
aún disfrazado de cariño.
No quise herirte, mucho menos a mí,
sucedió de esta manera, no hay mayor tragedia,
pero aún nos queda el hoy, tal vez el mañana,
y la voluntad de querer, desear o amar.
¿Qué puedo ofrecerte?
Una verdadera libertad, no la condicional.
También pongo en la mesa
las cosas que siempre nos han hecho reir.
Y si hoy te sigo amando,
no tiene mayor importancia,
porque frente a mí tengo
un cuaderno en blanco.
En él escribiré nuevas aventuras,
tu mano dibujará mi cuerpo desnudo
juntos escribiremos una historia distinta,
lejos del tiempo y la melancolía


posted by Metropolitan Area Girl at 16:48