NÁUFRAGO
Mi brújula se descompuso hace algún tiempo, no sé si cayó de mis manos o el movimiento inherente del barco la tiró sin darme cuenta. Traté de arreglarla, incluso a veces parecía funcionar más o menos bien, sin comprender que en realidad me llevaba adonde no quería ir.
No sé si quiero regresar, tampoco si me quiero ir. Estoy perdida, naufragando a la deriva y con un sentido de orientación confuso. A veces creo que deseo el retorno porque es el lugar al que pertenezco, o tal vez porque no pertenezco a nadie, a nada y simplemente es un buen lugar para estar.
Sí sé que no quiero esta inmovilidad, no hay viento, no hay corrientes marinas, no hay nada, mi pobre barco despedazado sólo aguantará un poco más, si no lo dejo ir, si no me pongo a nadar, muy pronto me hundiré con él. No, no debo aferrarme a lo que no existe más. No, no quiero reconstruirme con pedazos de madera inútiles.
¿Qué me queda? Nadar, no importa si no llego adonde quería, incluso no importa si no llego, pero tengo que nadar, aunque en el horizonte no se vea más que una línea azul profundo que apenas divide el cielo del mar, el hoy del ayer, el quiero del debo, el debo del tengo, el aquí del después.
¿Merezco este naufragio? ¿Me lo gané por toda una vida de errores e inmadurez? Sospecho que algo tiene que ver el querer echar raíces en medio de un desolado océano, en mar abierto, donde no hay nada, nadie, sólo una inmensa profundidad, una grandiosa soledad, un abrasador sol y tormentas que todo lo modifican, todo…
Brazada tras brazada intentaré rescatarme, encontrar la fortaleza que aún no tengo. Sí, es probable que no tenga destino final en tierra firme, o que esté en el fondo del mar en el que me siento tan pequeña, tan insignificante, o es posible que simplemente siga nadando infinitamente… No lo sé… lo descubriré… me descubriré…


posted by Metropolitan Area Girl at 14:01