miércoles, marzo 10, 2010
Mi mochila estaba tan llena que me aferré a seguir viviendo en el 2008, ahí me quedé, con el último gran peso que podía caber en mi backpack: El título universitario. Lo demás era tan liviano en comparación de ese trozo de carnaza con mi nombre, con mi foto, con una mención honorífica y al mismo tiempo tan impersonal para mí.


Hace algún tiempo vacié esa mochila, tenía mi infancia, a mi padre, culpas y miedos. No sé cómo la volví a llenar, si tanto disfruté mi viaje cuando iba liviana, iba sola con mis sueños tontos y unas ganas locas de divertirme. La llené con obsesiones, con encierros inexplicables, con miedo al mundo exterior, con la no aceptación de una supuesta inteligencia, con rutinas estúpidas y con un disfraz de amadecasa-profesional-fría-obsesiva-compulsiva.


Alguien me obligó a vaciarla, así, de la nada, sin esperarlo, después de una rutinaria cena, me empujó al abismo con mi mochilita vacía. No tuvo piedad, tiró a la basura todo lo que sacó de mi mochila, me dejó sin nada, sin un referente sobre los últimos 10 años de mi vida. Pero no lo odiaba, ni lo odiaré jamás, es duro que te despidan de tu mundito inútil, pero tiene que ser en persona, aunque olvidó darme mi paquete de oportunidades, ese fue el detalle no contemplado.


Sin embargo, y para mi sorpresa, caminé bastante ligera, tanto que pude recordar quién era y dejar de ser lo que odiaba. Recordé cómo era decir que no y descubrí que quiero redescubrirme y vivir sola un tiempo. Tampoco extraño esa mochilota repleta de mierda, para nada, mucho menos las rutinas o las obligaciones autoimpuestas por mi incapacidad de ser yo. Extraño al Ryan que me sacó todos mi cachivaches…


Sólo me pregunto si en su mochilita semi-vacía alguna vez hubo un lugarcito para mí, si todavía lo hay o si me lo puedo ganar, me conformo con ser su mecánico de vuelo, es hábil para detectar cuando llevo demasiada carga, tan hábil como ciega fui yo para no darme cuenta de que me arrastraba.

posted by Metropolitan Area Girl at 22:05 |

0 Comments: